Lo perdonaron porque su falsificación fue genial

Lo perdonaron porque su falsificación fue genial

En 1660, el napolitano Luca Giordano (1632-1705) pintó su óleo titulado Cristo Curando a los cojos, para el cual imitó el estilo del Alemán Alberto Durero (1471-1528). Giordano se lo vendió a muy buen precio a un comerciante y se olvidó del asunto. Pero alguien sembró la duda sobre la autenticidad del lienzo, por lo que el tribunal responsable de aclarar las dudas buscó a un experto. Éste resultó ser Giordano. Como era muy presumido, Luca destacó que, abajo de la firma de Durero, estaba en letra diminuta la del verdadero autor. Al comprobar esta evidencia, el tribunal opinó que no podía condenar al calabozo a un artista capaz de imitar al gran Durero.