Autorretrato con cuello rafaelesco - Salvador Dalí


Autorretrato con cuello rafaelesco - Salvador Dalí

Dalí sitúa su propia figura en el centro de la composición, que alza en medio del mar dejando en la lejanía un paisaje resuelto con sueltas pinceladas. Esta posición en el cuadro así como los detalles en su rostro -que le muestran distante hacia el espectador- y los elementos que rodean su figura ubican al artista en esa aura de genialidad que ya desde los dieciséis años creía poseer. En la misma dirección, se hace evidente en esta obra el conocimiento del simbolismo francés, el del especial arte de Böcklin por lo extravagante y lo extraño, o el de Aubrey Beardsley por el principio de la estilización.