Caracolas y conchas marinas

Caracolas y conchas marinas

Permiten que los moluscos vivan en las condiciones más adversas y resistan las enormes presiones del fondo del mar. Esta gran capacidad de ofrecer protección ha impulsado ha algunos ingenieros a estudiar su forma y estructura con el fin de diseñar vehículos y edificios que protejan a sus ocupantes. Se analizaron dos tipos: las conchas marinas bivalvas (como las almejas) y las caracolas en espiral (con forma de tornillo).

En las bivalvas se vio que las nervaduras externas dirigen la tensión a la charnela y a los bordes exteriores. Por otro lado, las curvas externas de la caracola en especial dirigen la presión hacía el núcleo y la parte ancha superior. En los dos casos, la forma del caparazón hace que la presión se dirija hacía sus partes más fuertes. Así si llegará a sufrir algún daño, el molusco estaría mejor protegido.