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Plantas familia Crassulaceae

Plantas familia Crassulaceae

Tienen alrededor de 1,500 especies distribuidas en todo el mundo, pero con centros de diversidad en Sudáfrica, Madagascar, Macaronesia, el sureste de Asia y México. En México, viven alrededor de 300 especies (20% del total), de las cuales el 90% son endémicas. Actualmente siguen descubriendo más de estas, en particular las conchitas (Echeveria) que alcanzan su mayor diversidad en México. De alrededor de 140 especies descritas, más de 80 por ciento son originarias de la República Mexicana.

Reciben el nombre de siemprevivas, pero también se conocen como conchitas, chismes, colas de borregos, colas de burro, orejas de burro, lenguas de vaca, entre otros. 

Ecosistemas marinos


Ecosistemas marinos

Estos ecosistemas son tan diversos como los terrestres. En ellos, el nivel de profundidad del agua y su cercanía al ecuador determinan el nivel de composición biológica. Dentro de los más conocidos por el hombre, debido a su contacto con ellos, son los arrecifes de coral que abundan en las zonas cálidas del mundo. Los arrecifes son equivalentes a los bosques tropicales o selvas en los ecosistemas terrestres, debido a su gran diversidad biológica, es decir, muchas especies diferentes con pocos individuos por área.

Caracolas y conchas marinas

Caracolas y conchas marinas

Permiten que los moluscos vivan en las condiciones más adversas y resistan las enormes presiones del fondo del mar. Esta gran capacidad de ofrecer protección ha impulsado ha algunos ingenieros a estudiar su forma y estructura con el fin de diseñar vehículos y edificios que protejan a sus ocupantes. Se analizaron dos tipos: las conchas marinas bivalvas (como las almejas) y las caracolas en espiral (con forma de tornillo).

En las bivalvas se vio que las nervaduras externas dirigen la tensión a la charnela y a los bordes exteriores. Por otro lado, las curvas externas de la caracola en especial dirigen la presión hacía el núcleo y la parte ancha superior. En los dos casos, la forma del caparazón hace que la presión se dirija hacía sus partes más fuertes. Así si llegará a sufrir algún daño, el molusco estaría mejor protegido.